Un amor que no es fingido a sus hermanos vertió.
Fue un hijo obediente; Jacob su padre más que a todo lo amo.
Como muestra de su amor, una túnica de colores le obsequió.
Es así también Jesús, que de tal manera nos amó,
Y mayor regalo nos dio, el perdón de los pecados.
Era José respetuoso y honraba a sus padres;
Fue su vida tan dichosa y amoldable.
En proverbio encontramos tal aprobación:
Si escuchamos a los padres y guardamos su instrucción,
Dios promete bendición.
Aunque fue apartado de su tierra y de su parentela,
De la forma más terrible y cruel demostración,
Encontramos en su vida progresión;
Porque siempre halló refugio en su Dios
Por la oración.
Sus hermanos le vendieron a extranjeros, como cosa,
Es muy lógico ver, que en tal situación,
Un tremendo odio adquiriría, y no hallaría consolación.
Pero José bien sabía, que tenía un Dios de amor,
Y que trazó ese destino para un designio mejor…
¡Qué esperanza y perdón abundaba en él!
Como cristianos debemos aprender,
Que aun teniendo el recuerdo sombrío, cuando su ser comerciaron,
Actuó siempre a semejanza de Jesús, perdonando al verdugo,
Y dándole su amor sin condición.
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